Ella…

mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmFueron 9 largos meses de espera pero eso sí ,ella vivía cada día con mucha intensidad, imaginaba todo tipo de caras para aquel o aquella que un día le llamaría mamá, ella luchaba por la vida de su pequeño porque cualquier imprudencia y al mínimo descuido corría el riesgo de perderlo , pues tenía que mantener reposo absoluto, según el diagnóstico del médico existía una pequeña probabilidad para que todo saliera bien porque era un caso difícil y un único feto valioso como solía decir el facultativo. Finalmente el día añorado, hasta el momento todo parecía marchar bien pero las complicaciones llegaron, hubo hemorragias, dolor profundo y sí, un llanto de un niño recién nacido que no cesaba, era la señal, ahí estaba con vida su gran amor, la madre por fin tuvo a su pequeño entre sus brazos y lo amamantó el niño nació perfecto fue varón con buen peso y todo para el estaba en orden, pero la batalla continuaba, la nueva madre se encontraba delicada de salud, antibióticos, sueros canalización de venas, transfusiones y solo preguntas acogían el rostro de esa mujer lo único que le preocupaba era el bienestar de su hijo, por él fue capaz de aguantar todo, de luchar con la muerte para que esa personita que acaba de nacer disfrutara del privilegio de contar con su madre, ella lo logró. Los trabajadores de salud que pusieron todo empeño en cuidarla, su familia y amigos se alegraron porque al cabo de casi dos meses por fin esa madre tuvo de nuevo a su bebito entre los brazos. Esta historia es una de las tantas que han llegado a muchos hogares, algunas como la que se contó, con un final feliz otras más dolorosas. Pero lo importante de la anécdota es reconocer como hasta en circunstancias peligrosas las madres son capaces de no pensar en ellas mismas sino en sus hijos. Porque el sentimiento de amor para con ellos es infinito. La maternidad ligada a la mujer es un episodio de sensibilidad mayor que tiene su peculiaridad en cada familia, hay madres mas exigentes que otras como una más consentidoras ,otras que enseñan a no llorar y otras que lo hacen todo el tiempo ,las hay lindas, tiernas, educadas y otras que no cumplen normas, ni cánones de belleza, pero son madres y para eso no existe escuela solo la sabiduría del corazón que acompaña en las decisiones, en los errores, en las fiebres de noche y en servirle a sus hijos su comida, esa persona que nos dio la vida no escatima en dejar de ser ella misma para enfrentar cualquier tormenta y vencer por tan solo una sonrisa de su hijo ,porque para una madre su mayor felicidad es la del fruto de su vientre . A ellas y a las que ya no están llegue una mariposa a su jardín llena de gratitud por tanto esfuerzo y responsabilidad por ser portadoras de la magia más universal y prodigiosa que concurre en el universo.

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